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Opinion y Debate

    Desaceleración en marcha.
Nicolás Merchensky
16 de Marzo de 2012
 
 

Debido a la falta de información fiable, no es fácil tener precisiones respecto de la desaceleración que viene sufriendo la economía Argentina. No obstante, hay tendencias bastante claras que permiten sacar algunas conclusiones.

Como primera medida, debe examinarse el comportamiento de la demanda, clave en la política económica kirchnerista. La demanda externa se ha desacelerado producto de las turbulencias de la economía internacional. La caída de esa demanda, ha impactado en el precio de los bienes primarios que exportamos –como ya señalamos en artículos anteriores, la caída del precio de la soja orilla el 20% respecto de los mejores meses de 2011– lo cual ha contribuido a que el 2011, cerrara con el mayor déficit fiscal de la era kirchnerista (unos $37.000 millones)

A su vez, la demanda local se verá afectada por el ajuste del Gobierno (reflejado en los aumentos de las tarifas públicas y las restricciones cambiarias y de las importaciones) lo cual traerá, además, consecuencias negativas para la inversión. Recordemos que la inversión en Argentina –cercana al 20% del PIB– es similar a la de Chile o Brasil, países que crecieron a la mitad de lo que creció Argentina, que creció a tasas asiáticas, en cuyos países la inversión es más del doble (China creció a tasas parecidas a las nuestras –cercanas al 10%– pero la inversión se ubicó en torno al 44% del PIB, es decir, el doble)

Esto supondrá una caída de la oferta, alentada por las importaciones (a pesar de los esfuerzos de Moreno), una inflación consolidada entre el 20 y el 25% anual y la falta de dólares.

No es novedad que existe una fuerte demanda de dólares en nuestro país. El mercado paralelo se ha consolidado por encima de $4,70 pesos por dólar –casi un 10% encima del oficial– y la tendencia irá en aumento conforme las nuevas restricciones que vayan surgiendo. Esta es una prueba contundente que verifica el dólar barato de nuestra economía –el 1 a 1 contemporáneo– como lo son también las crecientes importaciones, tanto en sectores históricamente claves como los combustibles y la energía, cuanto en sectores de presunta competitividad como la industria automotriz: más del 70% de las autopartes de un vehículo de “producción” nacional, son importadas.

Por las medidas que ha tomado el Gobierno –restricciones cambiarias y de importaciones– o que tomará próximamente –la disponibilidad plena de las Reservas del Central por parte del Ejecutivo, por ejemplo– no es difícil presuponer que se intentará que el nivel de la demanda caiga lo menos posible. Sin embargo, la exigüidad de los recursos jugará en contra en 2012. Y a diferencia de la fuerte desaceleración de 2009, los economistas no son tan optimistas con la economía internacional de los próximos años.

Por todo esto, la desaceleración empieza ya a sentirse en la economía real. Según el INDEC, y esto es lo más llamativo, en el cuarto trimestre de 2011, el empleo informal –los trabajadores en negro– subió a 34,2% y ya afecta a 4,2 millones de empleados, por lo que ese año 450.000 personas “saltaron” a la informalidad laboral. Estos trabajadores son los que más sufren la inflación: los aumentos salariales prácticamente no les llegan.

Con el gasto desbordado y el frente fiscal seriamente comprometido, sería tiempo de correr del centro al consumo y canalizar recursos hacia la inversión productiva. Aunque claro, no encuadraría dentro del cortoplacismo económico que es, en última instancia, el objetivo de la política económica actual.



Comentarios

20/03/2012 - Gastón Galli
Me parece un poco contradictorio el planteo. En el segundo párrafo "la demanda local sentirá el ajuste fiscal del Gobierno, reflejado en los aumentos de las tarifas públicas y las restricciones cambiarias y de las importaciones, lo cual traerá, además, consecuencias negativas para la inversión en general" y en el último "sería tiempo de frenar el sobredimensionamiento del consumo y canalizar recursos hacia la inversión productiva". ¿Es necesario hacer un ajuste o este ya está ocurriendo? ¿Es postivo porque genrará un "shock de confianza" que enviará "señales claras a los mercados" y generará un "buen ambiente de negocios"? ¿O tendrá consecuencias recesivas? Dejo de lado los planteos políticos, que nunca despiertan especial entusiasmo en este foro, siempre atento a las "cuestiones de fondo", según el lenguaje desarrollista. Pero que conste que me parece el nudo de la cuestión.
20/03/2012 - ariel maceiras
Buenas tardes Gaston, creo que la cuestión esencial en este caso no es el ajuste ( que hasta octubre del año pasado brillaba por su ausencia entre tantos anuncios de la presidenta ), me parece que caemos siempre en lo mismo, consumo ficticio... no hay modelo ni plan económico que sostenga un consumo masivo por mas LCD que se vendan y por mas bancarios amigos del poder que otorguen líneas de créditos cada tanto., No hay producción en serie, y con este modelo y modo cada vez va a ver menos empresarios o nuevos empresarios dispuestos a invertir, Argentina va a caminar de pie cuando se habrán fabricas reales argentinas y no cooperativas, creo que esa es la cuestión de fondo sin ondear en detalles menores que los hay pero solo son consecuencias. Desde este foro desarrollista expreso mi preocupación por lo que hasta ayer era un alivio, Marco Del Pont y Aldo Ferrer, tienen cada vez menos participación en decisiones de fondo, y eso es lo único que me alentaba a esperar un poco, ahora estoy seguro a donde vamos a continuar nuestra historia, no serán 10 ni 20, creo que 5o años mínimo para ver el cambio o la merma de tanta corrupción en el estado. Abrazo
20/03/2012 - Nicolás
Gastón, son buenas tus preguntas. Un ajuste normalmente es negativo, pero podría aminorarse el impacto negativo inmediato, en el mediano plazo. En nuestro caso, si los recursos que se generarán por dejar de subsidiar algunos servicios, se utilizaran para cerrar los gastos corrientes, sería más de lo mismo. Si en cambio se destinaran a la capitalización interna (crédito, mejoramiento de infraestructura -comunicaciones y energía fundamentalmente- e incentivos fiscales al capital, por ejemplo) podríamos decir que si bien el impacto inmediato será negativo, tendría consecuencias netamente positivas en el mediano y largo plazo.
20/03/2012 - Gastón Galli
Me parece que no estamos tan bien como dice el gobierno, pero tampoco tan mal como lo ven ustedes. Casi 10 años seguidos de crecimeinto y de subsidio al conusmo debería ser suficiente estímulo para la inversión. (Aceptando, por supuesto, que dentro de ese esquema general hay muchas cosas mal hechas). Es cierto que el crédito puede ser insuficiente, pero casi me atrevería a decir que es lo único que falta (insisto, estoy hablando en términos generales). Yo no creo que el modelo sea insostenible (salvo que la crisis internacional se prolongue indefinidamente, en cuyo caso los problemas pasarán a otra dimensión). Tampoco creo que sea el modelo más deseable. Pero sí creo que el único mas o menos aceptable y que tiene entre sus enemgigos muchos de los que un gobierno desarrollista tendría. Por eso mi obsesiva fijación con la política y mi resignación ante el hecho de que no existe un proyecto mejor. Y no solo eso, todo lo que veo alrededor me provoca pánico (Binner, una especie de De La Rúa con mejores intenciones o Macri, una especie de Alzogaray casi tan reaccionario como él pero notablemente más ignorante, infinitamente más tilingo y probadamente más incapaz). Dentro del gobierno puede estar Mercedes sin contradecir totalmente sus convicciones y empujando en la dirección correcta. Es poco, muy poco tal vez, pero es lo que hay.
21/03/2012 - Nicolás
Es cierto Gastón que 10 años de subsidios al consumo deberían ser suficiente estímulo para la inversión (de hecho lo fueron) pero el problema pasa por la calidad de la misma. Lo que debemos hacer (según nuestro planteo clásico, para mi sumamente vigente) es "cambiar la estructura productiva", y los flujos de inversión sin canalización correcta no hacen más que reproducir el régimen clásico (agroimportador). Si todavía creemos que debemos cambiar la "estructura productiva", entonces el camino que tomamos no es el correcto. Si en cambio creemos que ese planteo es obsoleto y la producción de materias primas por sobre la generación de valor agregado es lo que hay que profundizar, entonces la política económica actual es la acertada, pero habríamos renunciado al pilar clave del pensamiento desarrollista. No es mi caso.
03/04/2012 - Gastón Galli
Aunque sea un poco tarse quiero destacar que al fin coincidimos en algo. Yo también mantengo mis convicciones desarrollistas. LO que he perdido es mi tendencia al todo o nada, que creo que históricamente ha llevado al desarrollismo a estar en veredas equivocadas. Yo también creo que la política actual no es la acertada, simplemente desataco que no me parece "la más desacertada". Ya sé que soy un pesado, reiterativo y molesto. Pero mi preocupación es que no teniendo el desarrollismo un proyecto político propio preferiría que no hicieramos nuestro histórico maximalismo que siempre nos llevó a situaciones peores.




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